viernes, 3 de abril de 2009

Yukon Artic Ultra - Capitulo 1 - Empieza la fiesta.

Creo que he dormido bien, aunque no estoy seguro de ello ya que por la noche he estado repasando visualmente todo el material que me llevo a la YAU, he visualizado mentalmente como seria la carrera, las necesidades, las sensaciones, los peligros y todas las acciones que preveo realizar en cada momento, uno a uno los he estado resolviendo, es una práctica habitual que me ayuda mucho a ganar confianza, lo leí en un libro de entrenamiento psicológico de la URSS y cada reto en el que participo realizo este ejercicio al menos un par de veces. La tensión se nota en la habitación del hotel Wiew River de Whitehorse-Canadá, Javi está conectado en su portátil para hablar con Rosana y despedirse hasta la vuelta. Lo primero que necesito es una ducha para quitarme de encima la tensión y ponerme en funcionamiento, mientras me aseo vuelvo a repasar la situación del trineo y después de un buen afeitado, hay que estar guapo, la prensa nos espera…es broma…. le digo a Javi mientras relativizo la situación con sarna, es mi pequeño caparazón para disimular los nervios que llevo encima, preparo un café, creo que son las seis de la mañana por lo que tenemos tiempo hasta las 10.00AM que tenemos que estar en la salida.

Literalmente desmonto el trineo sacando todo el material y lo pongo encima de la cama, no hay que dejarse nada, en un rincón pongo las bolsas para los tres avituallamientos de 100 millas, 200 y final de carrera conocidos como “dorp bags”, al otro lado de la cama tengo la maleta que tengo que dejar en el hotel para vuelta y en el otro lado la ropa que me pondré en la salida, camelbak y la pequeña mochila para las cosas mas necesarias. En algún momento me pongo algo nerviosillo, ¿Dónde estarán los guantes? Todo y que el día antes lo tenía ya todo preparado pero esta noche he estado pensando en algunos cambios de última hora. Una vez terminada toda esta ceremonia desayunamos un poco y bromeamos diciendo que parecemos toreros en capilla esperando la salida al ruedo, no hay para menos ya que tenemos que lidiar con bajas temperaturas, cansancio y muchas millas por delante.

Falta solo una hora y ya me he vestido, unos calcetines injinji, Las zapatillas UKgear, unos calzoncillos cortos, unas mallas largas, la ropa interior superior, el forro……..encima de la cama me queda el plumas y las polainas, el camel y la bolsa, casi todo facilitado por ARESTA, sigo pensando en toda la liturgia del torero mientras se visten, solo me faltan las estampillas cosa que substituyo por los recuerdos de todos los amigos y la bandera que los compañeros del Hostal Barnes me han regalado y que con mucho cuidado he puesto con unos clips en la bolsa estanca. Dejamos las maletas a los amables…..tampoco hay que exagerar… empleados del hotel, volvemos a la habitación para salir, fuera hace unos -28º, Noto el nerviosismo de Javi y yo sigo con alguna broma …..para eso nos pagan, le digo, que suerte tenemos de estar aquí.

Salgo a la calle, noto este primer golpe de frio, que como decía Javi te hiela los pelillos de la nariz y te colapsa los pulmones con tan bajas temperaturas, como soy un poco más lento, falta de práctica, tardo un poco más en terminar de equiparme, los guantes, el buff, ponerme la pulca que me cuesta mucho, más adelante encontré un sistema para hacerlo mucho más rápido al no quitar los mosquetones que la unían al arnés, parece que hay buena luz cosa que indica un buen inicio de la aventura, nos hacemos unas fotos y vamos a la salida, la estación de tren que en verano lleva a montones de turistas a conocer paisajes totalmente diferentes a los que estamos viendo con unas montañas cubiertas de pinos, el rio Yukon en su máximo esplendor (ahora está helado) , y los osos que por suerte hoy están aún durmiendo. Llegamos a la estación donde el día antes abarrotada por un público venido de todo el mundo estaba expectante para ver la salida de la Yukon Quest, carrera de tiros de perros que recorren 1.000 millas hasta Fairbanks en Alaska, durante todo el camino veremos las marcas de esta aventura ya que el recorrido es el mismo, ayer estuvimos en la salida y verdaderamente era impresionante, ver los ojos de los mushers chispeantes de emoción, estoy seguro que los míos están igual, cámaras de TV y muchos fotógrafos, en la salida de la YAU a parte de los corredores, media docena de fotografos y unas treinta personas de público que nos jaleaban “buena suerte”.

Estoy en la salida, me doy cuenta que como cada vez que participo en alguna aventura, estoy donde quiero estar, no hay duda, el “run run” del estómago y la respiración acelerada, me indica que estamos cerca de tomar la salida, unas fotos y unos segundos de filmación, un fuerte abrazo muy emocionado con Javi y START and GOOOOOOOOO!!!!., empieza la aventura. A los pocos minutos ya estamos dentro del majestuoso rio Yukón, estamos de suerte, pienso, ayer pasaron los mushers con los perros y no se hundió nadie en el rio, será verdad que hay un medio metro de hielo. Como una procesión de Semana Santa vamos unos detrás de otros, veo que hay algunos que tienen mucha prisa, tenemos muchas millas por delante por lo que si bien el ritmo de caminar es fuerte no hay que quemarse. Un poco más adelante veo a Javi, recuerdo el pacto, cada uno por su lado, hay que disfrutarlo en soledad, estoy teniendo unas sensaciones únicas, una mezcla de ánimo y miedo a lo desconocido, cada movimiento está pensado, cada veinte minutos un trago del “camel” que de momento no se congela, al cabo de dos horas coincido con Javi, como dijo Carles del Periódico el Kung-fu de las nieves, se para a comer algo y como el “pequeño saltamontes” que soy hago lo propio, hago como los mochuelos, me fijo mucho. Al cabo de cuatro horas ya está estirada la carrera y ando solo, viendo detrás un francés y a lo lejos otra figura que intento alcanzar, otra vez me llega esta bonita sensación de estar en el lugar correcto y además al hacer un tiempo muy despejado la radiación del sol acaricia mi cara, tendré que ponerme crema solar.

He calculado un poco la velocidad y veo que puedo mantener los 7 km. Me doy cuenta que correr es impensable, no he visto nadie que lo hiciera ya que con los 40 kg que llevo arrastrando es una tontería para mantener la condición física y para prevenir cualquier lesión. Si todo sigue llano como hasta ahora iremos muy bien, recuerdo los consejos del Sevillano Edu Fernandez que participó el año pasado, cuidar las manos y los pies, que no cojan frio y seguir tirando ya que todo lo que se avecinaba sería terreno bastante llano. A lo lejos veo que el competidor que delante, que ya lo tengo muy cerca sale del curso del rio y sube por una empinada subida, pienso que será un pequeño incidente dentro de la carrera, cuando llego intento clavar las punteras en la nieve pisada para poder llegar a la cima, solo son unos veinte metros, cuesta bastante pero al final veo una barraca de madera de unos ocho metros cuadrados, un montón de pulcas aparcadas en batería en una explanada y bastantes competidores al lado de un fuego improvisado en una gran lata de aceite donde se congregan todos los aventureros intentando secarse las manos y la ropa, veo a Javi quien como buen maestro me dice que tengo que cambiarme rápidamente y ponerme algo seco, inmediatamente lo hago. Con la ropa interior superior seca y la chaqueta de “soft cell” totalmente tiesa, ya se había congelado el sudor, me dirijo a la casita de madera donde me dicen que es lo que quiero, chocolate caliente, cogen el recipiente y desaparecen en la cabaña, me dirijo al fuego para secar la chaqueta, casi no hablamos con Javi, cada uno tiene que ser autosuficiente y bastante trabajo tenemos como para preocuparnos de alternar con los compañeros, me llaman y me dan el chocolate, al leer la crónica de Javi veo que hubiera podido comer un poco de pasta, este ha sido mi primer fallo pero tomo otra taza de chocolate caliente. El “camel” se ha congelado, ya no sirve para nada, a partir de ahora tengo que trasladar dos kilos más de peso en el trineo que no sirven para nada, suerte que llevo dos termos que lleno con agua caliente, en uno pongo sopa y en el otro un sobre de Powergym isotónico.


Ha pasado una hora aproximadamente y las temperaturas empiezan a bajar, Javi se acerca a mi y me dice, tira que vamos a pasar la noche juntos, un alivio ya que me está entrando algo de miedo, supongo que se nota en mi cara, rápidamente me equipo, tardo más de lo necesario y me pongo en camino, al cabo de veinte minutos veo a Javi, menos mal, ha ralentizado su marcha para esperarme, estas pequeñas, o grandes cosas tienen gran importancia ya que el mundo ultra y en la montaña el compañerismo es algo esencial, hay que ayudar al más débil, en la Marathon des Sables lo hice yo con Fran y ahora le toca a Javi conmigo. En silencio seguimos avanzando por el cauce del rio Yukón, avanzamos al equipo alemán, tengo el buff congelado y le doy la vuelta para que se descongele, todo el día estoy haciendo lo mismo. Ya es de noche y la temperatura baja terriblemente, me alegro de haber llevado un buen frontal que me da buena luz en un camino serpenteante de pequeñas luciérnagas que caminan, ya muy cansados, el termómetro sigue bajando hasta -40º, en los pasamos por una zona que parece un lago y después de otra subida salimos a una pista entre árboles y Javi, muy inteligentemente, decide hacer una parada para dormir ya que hay un descampado donde hay tres competidores que ya están instalados, parece un buen sitio, son las 12 de la noche, date prisa y ponte en el saco, me dice, muy estresado hago lo que me dice, me quito las manoplas para tener más sensibilidad den los dedos y no paro de fijarme en todos sus movimientos, y procedo a montar la funda, la esterilla y el saco, cojo la ropa que me he quitado y la introduzco entre la funda y el saco, así como los dos termos, cojo la botella para el pis, no voy a salir a la calle cada vez que tenga ganas, tengo mucho frio y no tengo temor en decir que estoy asustado, las puntas de las manos me duelen y las pongo en las ingles, uno de los tres sitios más calientes del cuerpo junto a las axilas y el cogote Acabo de conocer una nueva sensación que desconocía cerrar la funda de vivac donde solamente hay un tubo para renovar el aire, es un poco claustrofóbico pero peor es el frio. Pienso que lo que estoy pasando es mucho peor a las peores previsiones que había imaginado, pero como no hay nada que hacer….adaptarse…adaptarse…adaptarse, esta es mi filosofía, la noche más fría que había pasado en estas condiciones era en Vallter2000 a -13º y notaba el calor del equipo que llevaba, ahora en cambio veo que -40º es la mínima temperatura que permite la supervivencia del saco North Face que llevo. Cinco minutos tiritando y cinco durmiendo, recuerdo mis aventuras marineras de navegación en la que dormía en periodos de cinco minutos, esto no será un problema. La temperatura sigue bajando, lo veo con el pequeño frontal que me he llevado al saco y el reloj que he colgado en uno de los bastones, -43º, de mi depende seguir adelante, creo que me he dormido.

1 comentario:

Javi Subias dijo...

Que recuerdos.....sinf sinf. Un abrazo compañero!!!